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“Humanizar”… el término de moda que merece una reflexión humana

La palabra “humanizar” se escucha cada vez más en el medio; han aumentado los seminarios y las cátedras frente al tema, los hospitales encajan la palabra en todos sus portafolios, aparecen artículos de opinión en importantes diarios del país, y hasta el Ministro de Salud y Protección Social de Colombia, Alejandro Gaviria, se refiere a ella desde su cuenta de Twitter. 

  

 

Parece ser entonces, que después de muchos años de estar preocupados únicamente por la facturación y las cuentas médicas, es el momento de volver la mirada hacía una palabra y unos hechos olvidados, de restablecer ese sentido vocacional que dio origen a los hospitales, y de desempolvar nuestro viejo libro Ética para amador y recordar a Fernando Savater cuando dice: 

 

“Lo del trato es importante, porque ya hemos dicho que los humanos nos humanizamos unos a otros. Al tratar a las personas como a personas y no como cosas (es decir, al tomar en cuenta lo que quieren o lo que necesitan y no solo lo que puedo sacar de ellas) estoy haciendo posible que me devuelvan lo que solo una persona puede darle a otra”.

 

Y es que fueron pensamientos como este, y los valores humanos que orientaron nuestros padres, los que nos acercaron a la ética y al sentido de humanidad, pero que en muchos casos se fueron perdiendo, especial y paradójicamente en el ámbito hospitalario, cuando por el afán de las preocupaciones financieras nos olvidamos de que éramos seres humanos, trabajando en seres humanos y para seres humanos.

 

Hoy, los reclamos al sistema de salud, las discusiones acaloradas entre médicos y pacientes, la mirada de un alto directivo que no reconoce el valor y el criterio de sus colaboradores, entre otras, nos piden fuertemente humanizar los servicios de salud.

 

Tarea que debe partir de una reflexión honesta y profunda de los gerentes de todas las organizaciones (hospitales, clínicas, aseguradoras), quienes finalmente son los primeros responsables y los dirigentes de una nueva cultura organizacional, en la cual debe imperar un estilo de dirección centrado en el liderazgo, que solo la escucha atenta y el respeto pueden generar.

 

En consecuencia, cada una de las personas que presta un determinado servicio hospitalario continuará con la reflexión y se hará responsable de su deber individual y social: tratar al otro como cada quien quisiera ser tratado, sobre todo, en aquellos momentos cuando la enfermedad despoja al ser humano de todos sus egos y aspiraciones banales… convirtiéndolo en un usuario más que solo pide misericordia. 

 

Por: Natalia Gil Pulgarín.



Publicaciòn:09/05/2016 - Tag:SALUD / OPINION