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Leche de Venezuela y vacunas vencidas: desfalco a la salud en Vichada

Con fotografías en las que aparentemente les prestaban asistencia médica, campañas odontológicas o de vacunación a los indígenas -las que se repetían en los diferentes informes mensuales-, sirvieron de trampa para el cobro de más de 9.400 millones de pesos, en cuatro años, a la alcaldía de Cumaribo, Vichada.

 
Por el millonario fraude a los recursos de la salud, la Fiscalía capturó a cinco personas, entre ellas el actual alcalde de este municipio, Hermenegildo Beltrán Sosa. Los otros detenidos son: Deisy Solano Herrera; Haider Puertas Lombana; el exalcalde Arnulfo Romero y la secretaria de Desarrollo Social, Leidy Plazas. 

Para el millonario fraude, según la Fiscalía, se montó “una empresa criminal” conformada por particulares, varios integrantes de una familia y funcionarios de la alcaldía de Cumaribo.

En una auditoría a la IPS Indígena Matsuldani, en mayo del 2015, efectuada por la Superintendencia de Salud, se determinó que la IPS no reunía las condiciones para la prestación del servicio de salud a los indígenas y que a través de ella había una inadecuada y preocupante ejecución de los recursos destinados a la prestación de los servicios del Plan de Intervenciones Colectivas (PIC) entre el periodo 2014 y 2015.

Se descubrieron irregularidades como listados de asistencias médicas con tachones y sin firmas y falta de capacidad operativa. Además, montajes de fotografías, las que se repitieron por cuatro años para el cobro millonario.

En esta investigación fueron claves las entrevistas a empleados de la Supersalud que estuvieron en la inspección. Cuando se hizo el primer cruce de información entre las diferentes entidades, dijo uno de los funcionarios, tuvieron la impresión de que se hallaban frente a la entidad más eficiente del país, porque el 15 de enero de cada año ya estaba firmado el contrato con la IPS y se tenía destinado el 100 por ciento del presupuesto de la salud de ese año, de 2.300 millones de pesos.

Pero luego descubrieron que la IPS Indígena Matsuldani no acreditaba ningún tipo de experiencia. Además se encontró que los tarros de leche, componentes de la campaña de nutrición infantil de los indígenas, provenían de Venezuela y no contaban con ningún registro del Invima.

Según el informe, cuando solicitaron los soportes de las ejecuciones del plan estos no aparecieron y los que existían estaban llenos de enmendaduras. “Hubo algo que llamó la atención y es que la IPS Matsuldani entregó fichas de niños que ya aparecían registrados en EPS del Huila”, dijo la fiscal del caso.

El 4 de abril del 2017 otro funcionario de la Supersalud relató que en un cuarto había unas cajas con medicamentos, entre estos unos parasitarios, sin ningún tipo de control. En las vacunas no existía una cadena de frío y eran transportadas hasta los cabildos indígenas en lanchas y dentro de unos termos contaminados.



Publicaciòn:01/29/2018 - Tag:salud