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Médicos generales solo resuelven 3 de cada 10 consultas que atienden

Los médicos generales, quienes son la puerta de entrada al sistema de salud, hoy parecen más operarios enfocados en una labor que se limita a remitir pacientes a especialistas, antes que profesionales capaces de resolver problemas para los cuales están capacitados.

 

El tema es objeto de debate desde que el Ministerio de Salud dio a conocer, recientemente, el Plan Nacional de Atención en Salud, el cual propone una nueva forma de atender a los pacientes de manera integral, en la cual es fundamental el papel del médico general.

 
Pero el problema no es la falta de profesionales graduados, pues se estima que en Colombia hay entre 60.000 y 70.000, sino la tarea que han cumplido en las últimas décadas.

 

César Cortés, presidente de la Asociación Colombiana de Medicina General, asegura que, a pesar de que las facultades médicas reciben a los mejores estudiantes del país (que se forman arduamente durante años), “al salir acaban siendo tratados como simples operarios y obligados a ‘fungir’ como barreras para contener costos dentro del sistema de salud”.

 

Un estudio de la Defensoría del Pueblo había detectado, en el 2007, que el 52,6 por ciento de las clínicas y hospitales y el 47,4 por ciento de las EPS les imponen a estos profesionales limitaciones para expedir fórmulas, solicitar exámenes e incluso para tratar enfermedades distintas al motivo principal de consulta.

 

Aunque se estima que la capacidad resolutiva de los médicos no supera el 30 por ciento en la práctica, Juan Pablo Poveda, director de medicosgenerales.com (portal que agrupa a 42.000 médicos generales), va más allá y asegura que hoy “un médico general no puede aplicar con sus pacientes más del 16 por ciento de lo que aprendió en la universidad. No es exagerado decir que el 75 por ciento de esta fuerza médica está anulada”, señala.

 

Poveda y Cortés coinciden en que esto ha acabado con la reputación de los médicos generales, a grado tal que la gente no se siente atendida, si no es recibida en consulta por un especialista.

 

“Los generales son los malos del paseo, los que ponen de entrada la cara a los afiliados y deben recibir reclamos y tratos agresivos”, insiste Cortés.

 

Julio César Castellanos, director del Hospital Universitario San Ignacio, de la Universidad Javeriana, asegura que lo paradójico es que en el exterior los médicos colombianos son altamente valorados. “Es urgente recuperar este talento humano, para beneficio del sistema de salud”, advierte Castellanos.

 

Pero, según Roberto Baquero, presidente del Colegio Médico Colombiano, los problemas de estos profesionales no terminan ahí. “Un porcentaje importante de ellos son sujetos de una gran inestabilidad laboral, desamparo en materia de seguridad social y baja remuneración”.

 

Cortés, de hecho, explica que muchos se ven obligados a multiplicarse como operarios en varias instituciones al día, lo que afecta significativamente su calidad de vida. “A la larga, estos médicos redondean ingresos, que no superan, en promedio, los 3’100.000 pesos, pese a jornadas laborales de 16 y hasta de 18 horas”.

 

Ricardo Rozo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), afirma que no puede desconocerse que la crisis también toca con la formación de este recurso humano, e insiste en que algunas facultades educan a los médicos con la perspectiva clara de especializarse (aun cuando los cupos para hacerlo son escasos), y no para ejercer la medicina general, lo cual afecta su desempeño.

 

Rafael Benavides Gélvez, representante de la Asociación Colombiana de Internos y Residentes (Anir), afirma que en el fondo el país no sabe cómo o para qué forma a sus médicos. “Al sistema solo le interesa saber cuántos hay y cuánto cobran”, sostiene.

 

En ese orden de ideas, instituciones como la Academia Nacional de Medicina señalan que uno de sus focos de preocupación hoy es la situación del médico general. “Es él (el médico general) quien debe ofrecer a los colombianos la atención inicial de salud en la gran mayoría de los casos, y debería ser también el más eficaz motor para la prevención y la promoción de la salud”, dice Juan Mendoza Vega, presidente de la Academia.

 

Mendoza agrega que es “muy desafortunado que el sistema, agobiado por el afán de lucro y centrado en cuestiones monetarias y en la atención de las enfermedades, lo haya dejado de lado, convirtiéndolo en simple encargado de remitir enfermos a los especialistas”.

 

‘Serán el eje de atención a los pacientes’

Fernando Ruiz, viceministro de Salud, asegura que la baja resolutividad de estos médicos es producto, entre otras causas, de que en los últimos años se les ha ido quitando la posibilidad de diagnosticar y tratar a los pacientes en los primeros niveles.

 

“Esto suele atribuirse –dice Ruiz– al actual modelo de habilitación que impide que se hagan ciertos procedimientos en los niveles bajos; aunque eso tiene algo de cierto, la verdad es que el modelo actual promovió la atención de los pacientes en hospitales, a través de especialistas, y convirtió a los médicos generales en remitidores desde los primeros niveles”.

 

El Viceministro aseguró que con el nuevo modelo de atención para la gente, que ya empezó a andar, propone atender integralmente al paciente desde los primeros niveles, lo cual exige que los médicos generales aumenten su capacidad y solucionen la mayor cantidad de problemas de salud que recibe el sistema, “eso requiere, además de la capacidad del profesional, adecuar tecnológica y científicamente los sitios de atención”, dijo. Y agregó: “Los generales son un recurso muy importante en este esquema, que pretende darle un vuelco a la forma como se atiende en salud en el país”.

 

Piden aplicar correctivos desde facultades

Jaime Calderón, presidente de Sociedades Científicas, califica como favorable y oportuna la discusión en torno a la crisis de la medicina general en Colombia.

Señala que en las últimas décadas los especialistas han vivido con las agendas copadas por casos que los médicos generales están en capacidad de resolver en los niveles más bajos, pero que siempre son remitidos a sus consultas.
“A la larga, los más perjudicados han sido los pacientes, quienes deben esperar semanas y meses por una cita especializada, lo cual afecta la calidad de los tratamientos”, sostiene Calderón.

 

Ricardo Rozo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), considera que la solución a la crisis de la medicina general cruza necesariamente por el tipo de formación que hoy se imparte.

 

Sostiene que las escuelas de medicina acreditadas gradúan profesionales con alta capacidad y reconocimiento, pero admite que no es la norma general, razón por la cual propone que se homologue la educación médica por lo alto.

 

“También se requiere que quienes ya estén ejerciendo, y que serán el eje del nuevo modelo de atención, compensen sus deficiencias a través de estrategias como la educación continua y pertinente, financiada por el sistema de salud, en las mismas entidades en las que trabajan”, explica.

 

Gustavo Quintero, decano de la Escuela de Medicina de la Universidad del Rosario, considera que es urgente hacer ajustes, pues como están las cosas no es posible aún llevar a la práctica los cambios en el modelo de atención de la gente dentro del sistema.

 

“La adecuación y actualización de los médicos generales debe empezarse ya, si el país quiere aplicar las nuevas normas dentro de ocho o diez años”, señala.

Fuente: El Tiempo.



Publicaciòn:04/13/2016 - Tag:SALUD, MEDICINA